LUNARES Y PECAS

• ¿A qué se deben los lunares y las pecas?
• ¿Qué lunares y pecas pueden ser peligrosos?
• Diagnóstico, prevención y tratamiento de los lunares y las pecas


¿A qué se deben los lunares y las pecas?

Los lunares (nevos) y las pecas se deben a una alteración determinada genéticamente que conlleva un incremento en el número de melanocitos o células encargadas de dar color a la piel.

La forma, tamaño y número de los lunares y pecas son variables y pueden estar presentes desde el nacimiento –denominados congénitos- o aparecer en cualquier momento de la vida –llamados adquiridos- tanto en la piel como en las mucosas –genitales, boca- o semimucosas –labios. El aspecto de los nevos y pecas puede sufrir modificaciones a lo largo de la vida, pero hoy día se sabe que la exposición solar no sólo puede ser responsable de tales cambios sino también del aumento del número total de lesiones. Otros factores que pueden modificar el aspecto de los lunares y pecas son los rayos UVA, los tratamientos y los cambios hormonales de ciertos períodos de nuestra vida (anovulatorios, pubertad, embarazo).

¿Qué lunares y pecas pueden ser peligrosos?

Se ha observado que algunos lunares o pecas pueden transformarse en un tumor maligno (melanoma maligno) y por ello es aconsejable una revisión periódica de todas las lesiones, pero especialmente de los nevos (lunares) congénitos grandes, nevos displásicos o atípicos (borde irregular, polícromo y de diámetro superior a los 6 mm) así como de aquellos pacientes con muchos lunares o pecas (más de 100).

Diagnóstico, prevención y tratamiento de los lunares y las pecas

El examen sistemático de los lunares y pecas mediante una lupa se denomina epiluminiscencia de superficie o dermatoscopia. Esta técnica, denominada screening cutáneo, permite observar aspectos microscópicos donde se identifican signos de transformación maligna de las pecas y lunares.
Por otro lado, el uso de un sistema informático permite capturar, almacenar y comparar imágenes que posibilitan el diagnóstico precoz del melanoma maligno así como de aquellas lesiones con mayor riesgo de malignización. Aquellas lesiones identificadas con un riesgo mayor de transformación deben ser extirpadas quirúrgicamente y analizadas microscópicamente para descartar la presencia de células malignas.

Los nevos melanocíticos congénitos deben ser evaluados periódicamente para descartar la malignización de la lesión. Aquellos casos que no sean candidatos a la extirpación quirúrgica deben seguir controles periódicos con dermatoscopia o epiluminiscencia de superficie.